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Cuando apures
Cuando apures las últimas gotas del placer puede que te quedes vacío, pues éste agota las gratas horas de la vida, nada se da en balde, y este divino sentimiento cuesta muy caro; muchas veces la propia existencia -piénsese en los crímenes pasionales, ocurridos desde siempre-.

La vida es naturalmente gris, opaca y monótona, y un poco de felicidad es algo así como comprar en las rebajas, donde generalmente resulta ser género defectuoso, por lo cual, al cabo de cierto tiempo, la desconfianza hace que no se acuda a ellas.

La felicidad se paga a un alto precio; son las fuerzas imponderables que subyugan a los humanos, extraños e insondables poderes que, por mucho cavilar no se esclarecen jamás, pues como dicen los sabios:

Sólo sé que no sé nada.

Reflexiones